
El edificio visto desde el río aparenta tener la forma de un barco rindiendo homenaje a la ciudad portuaria en la que se inscribe. Sus paneles brillantes se asemejan a las escamas de un pez recordándonos las influencias de formas orgánicas presentes en muchos de los trabajos de Gehry. Visto desde arriba, sin embargo, el edificio posee la forma de una flor. Para su diseño el equipo de Gehry utilizó intensamente simulaciones por ordenador de las estructuras necesarias para mantener el edificio, consiguiendo unas formas que hubieran sido imposibles de realizar unas pocas décadas antes.
Una obra de arte sin precedentes asentada en esta carismática ciudad, digna de visitar.
Por si no os es posible acercaros en una escapadita os invito a que visiteis a pie de calle este rincon como tantos otros de la villa de Bilbao. Os hago una invitación con la imagen que aparece a continuación os podeis desplazar pulsando las flechas y observar moviendo el ratón este museo desde todos sus ángulos.
Espero que os guste.
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